Qué es y cómo comprar un libro electrónico o E-reader

Kindle E-reader 


¿Qué es un libro electrónico?


Es un libro cuyo contenido está digitalizado. Es decir, es la versión digital de un libro en papel.

¿Es lo mismo E-book que E-reader?


Un E-reader es el dispositivo para leer un E-book.
 

¿Dónde puedo comprar libros electrónicos?


La mayor tienda de libros electrónicos es Amazon, pero también puedes conseguirlos en:


Fnac

Apple

Casa del Libro

El Corte Inglés, entre otros.


En este post voy a centrarme en Amazon y en su sistema Kindle, que es el que yo utilizo.


¿Cómo descargar/comprar libros electrónicos en Amazon?


Blanca Miosi lo explica detalladamente en este post y en el siguiente video también obtienes información interesante sobre el proceso.


 

Pero, ¿qué es Amazon Kindle?




¿Puedo descargar libros electrónicos gratis?


Por supuesto.

Por ejemplo, en Amazon, puedes descargar libros en promoción a coste 0 porque así lo decide el autor (normalmente durante un tiempo limitado), y también libros cuyos derechos de autor ya han vencido y pasan a ser de dominio público. Esto significa que puedes leer gratis miles de clásicos de la literatura.

En Amazon también tienes la opción de integrarte al programa Kindle Unlimited con el que por 10 euros al mes tienes opción a descargarte todos los libros electrónicos que quieras. Es muy interesante si eres un lector voraz.



Importante: Si no tienes lector E-reader recuerda que puedes bajarte la aplicación Kindle en tu tablet o móvil.

¿Qué hago si veo el libro que me interesa en una web de descargas ilegales?

Si estás interesado en un título en concreto y el buscador te lleva a una de esas páginas, lo mejor que puedes hacer es no descargarlo, ya que normalmente piden registro, en ocasiones no tienen el libro completo, en otras contienen virus que pueden dañar tu ordenador, y la más importante, han "tomado prestado" el libro de donde el autor lo colgó, sin su permiso.

Suele ocurrir que los libros que alcanzan los tops en ventas en Amazon sufren ese tipo de "rapto" inmediato. Me ha ocurrido con mi novela Los hijos de Enoc, con la que tuve la suerte de alcanzar en los primeros días el Top 1 de los más vendidos en su categoría, por lo que la encontré en dos webs de descargas. Días después apareció en cuatro webs, y tras conseguir un poco más adelante ser top 2 y top 3 en ficción histórica, el libro ya aparece en 18 webs de descarga (a día de hoy).



El tema de la piratería da para un post dedicado, por lo que no me extenderé más allá básicamente explicando que hay opiniones contrapuestas respecto a ello. Por un lado, algunos autores lo toman como "promoción" y otros lo toman como una afrenta. Si eres de estos últimos la única opción que tienes es escribir al administrador de las páginas en cuestión y pedirle que retire el enlace a tu obra. Puede ser que lo haga, puede que no. De todos modos hay casos en que son retiradas de un portal y aparecen en otro en breve, por lo que no parece haber una solución adecuada al tema.

Hay miles de opciones para descargar libros que el autor pone gratis. Como respeto a él, descárgatelo de la página autorizada. Todos salimos ganando.


¿Qué ventajas tiene un libro electrónico o E-book?


Sin desmerecer el papel, considero que lo ideal es simultanear lecturas en uno y otro soporte.

La gran ventaja que encuentro en Amazon con su sistema Kindle para libros electrónicos es poder descargar los primeros capítulos gratuitos.

Es una buena herramienta de márketing que puede tanto decantarte por la compra como por desistirla tras leer las primeras páginas, pero es evidente que consitituye una buena ayuda si estás dudoso en cuanto a la obra o en cuanto a los comentarios.

Para los autores, esta herramienta de márketing es vital, por lo que si eres uno de ellos no olvides que tu historia ha de cautivar al lector en las primeras páginas. De ello depende que después compren el libro.

¿Más ventajas?

  • Son portátiles (un libro en papel también lo es, pero en un libro electrónico ¡puedes llevar contigo tu biblioteca entera!)
  • Ahorro en papel
  • ¿Lo quieres? Lo tienes. Te recomiendan un libro y si está en formato electrónico lo puedes tener con sólo un click. Puedes adaptar el tamaño de la letra, ideal para lectores con problemas de visión.
  • Cambian la experiencia de lectura en cuanto a la posibilidad de poder consultar con un solo click el diccionario,
  • Si eres autor puedes modificar y actualizar tu libro. Y si eres lector, recibes esas actualizaciones de forma inmediata.


Un libro electrónico jamás sustituirá a un libro en papel, en especial porque no puede competir con el crujir de las hojas, el olor y la sensación de acariciar la portada de tu autor favorito, pero es cómodo, moderno y, en definitiva, qué más da en qué formato se lea mientras se siga leyendo. 



Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él”. 
Nicolás de Avellaneda. 


Post relacionado: Cómo vender 1 millón de libros en Kindle

Los escritores, por Charles Bukowski

Once upon a time máquina de escribir

A raíz de la entrevista en el diario "El País" a Roberto Calasso en la que habla de que "hoy sin duda hay literatura buena, pero muy poca realmente grande", quisiera recordar el relato de Bukowski Los escritores, donde vemos la conversación entre dos escritores amigos conversando sobre un tercer escritor, Follawsky, (tal vez alter ego de Bukowski por cuanto su descripción es bastante cercana al autor y sus comportamientos). 
Los dos escritores protagonistas del relato se comparan con el tal Follawski, sólo dedicado a literatura barata pero a la vez triunfador tanto en la escritura como con las mujeres. No tiene estilo, no tiene formación literaria, es maleducado y los críticos lo odian, PERO TRIUNFA y no pueden comprender ése éxito. Ellos morirán y sus letras no serán reconocidas. Es más, incluso tendrán que buscarse un TRABAJO...

¿Realmente hoy en día hay mucha literatura, literatura buena, pero poca realmente GRANDE? ¿Qué entedemos hoy por "gran literatura"? ¿Los clásicos? Así la entiendo yo. Entonces... ¿qué equivalente tenemos en este siglo a Dickens, Tolstoi, Dostoyevski, Dumas, Cortázar?
¿Es la literatura actual de usar y tirar? Se escribe más que nunca y se lee menos que nunca, y lo que se lee, da la sensación de que se hace rápido y barato. El mercado literario parece irse convirtiendo cada vez más en un fast-food, en un colmado o tienda de abarrotes donde hay de todo pero de calidad "normal-baja". No destacan grandes autores con grandísimas obras. No hay un Guerra y Paz del siglo XXI, no existen un Oliver Twist o un Crimen y Castigo actuales. Hay remedos, hay intentos, y es loable pero, ¿hay aspiraciones? ¿Hay realmente aspiraciones a la creación de LA obra cumbre del siglo cuando en la lista de los más vendidos siguen lecturas como Cincuenta Sombras de Grey?


Cita escritores Roberto Bolaño

"LOS ESCRITORES" 

de Charles Bukowski

 (Relato completo)


Harold llamó a la puerta del apartamento.
Nelson estaba sentado a la mesa de la cocina comiendo un trozo de tarta de queso y bebiendo una taza de café express.
-¿Sí? -preguntó Nelson. Los golpes a la puerta le ponían nervioso. Y cuando se ponía nervioso desarrollaba un tic en la cabeza. Su cabeza empezaba a hacer reverencias.
-¿Quién es?
-Nelson, soy Harold.
-Ah, un momento.
Nelson cogió lo que quedaba de la tarta de queso y se lo metió en la boca. Mientras masticaba se le humedecieron los ojos. Pesaba 20 kilos de más. Tragó el último trozo, se precipitó hacia el fregadero, echó agua sobre el plato, se lavó las manos, después se fue hacia la puerta, quitó la cadena, giró el pomo y abrió la puerta.
Harold entró. Medía 1 metro 52 cm y era delgado. Tenía 68 años. Nelson tenía unos 30 años menos. Ambos eran escritores pero sólo escribían poesía. Sus libros se vendían muy de vez en cuando y era un secreto bien guardado cómo podían sobrevivir. Ambos contaban con canales de ingresos furtivos provenientes de algún sitio. Pero ninguno hablaba de ello.
-¿Quieres un café express? -preguntó Nelson.
-Bueno, sí...
Harold se sentó. Nelson le trajo una taza enseguida. Después Nelson se sentó a su lado en el sofá junto a la mesita.
La cabeza de Nelson empezó a hacer reverencias y a sacudirse de nuevo.
-Bueno, Harold, fui a ver al hijo de puta. Me concedió una entrevista.
Harold levantó su taza a medio camino hacia la boca. Se detuvo.
-¿Follawski? -preguntó.
Así era como ellos llamaban a aquel escritor.
-Sí.
Harold dio un sorbo, volvió a poner la taza sobre la mesa.
-Creía que ya no veía a nadie.
-¿Estás de broma? Ve a casi todas las malditas mujeres que le escriben o le llaman. Intenta emborracharlas, les hace promesas, cuenta mentiras, se pone pesado con ellas y, si no ceden, las viola.
-¿Y cómo justifica todo eso?
-Afirma que necesita algo sobre lo que escribir.
-¡Qué jodido viejo verde!
Continuaron sentados un rato pensando en aquel jodido viejo verde. Entonces Harold preguntó:
-¿Y cómo te permitió que fueras a visitarlo?
-Probablemente para dar la matraca. Ya sabes, yo lo conocí justo cuando acababa de dejar la fábrica y había decidido intentar convertirse en escritor. Ni siquiera tenía papel higiénico para limpiarse el culo. Usaba papel de periódico arrugado.
-¿Así que le viste, Nelson? ¿Y qué pasó? ¿Estaba borracho?
-Claro, Harold, estaba borracho corno una cuba.
-Se cree que eso es de machos. Me da asco.
-No es tan macho. Tod Winters me contó que una noche le dio una paliza que casi lo mata.
-¿De verdad?
-De verdad. Eso es algo de lo que no escribirá nunca.
-Ni soñarlo.
Continuaron sentados sorbiendo sus cafés express.
Nelson hurgó en el bolsillo de su camisa y sacó un purito. Se lo llevó a la boca, rasgó el celofán con los dientes. Después le quitó uno de los extremos, se lo metió en la boca, se estiró para coger un cenicero de encima de la mesa.
-Oh, no enciendas eso, Nelson, ¡es una costumbre asquerosa!
Nelson se quitó el purito de la boca y lo tiró sobre la mesa.
-Y es que, Nelson, aparte de la maldita peste que echa, está el cáncer.
-Tienes razón.
Se quedaron otra vez en silencio durante un momento, pensando más en Follawski que en el cáncer.
-Bueno, Nelson, ¡dime qué te dijo!
-¿Follawski?
-¿Quién va a ser?
-Bueno, Harold, ¡se rió de mí! Dijo que yo nunca lo lograría.
-¿De veras?
-De veras. Imagínatelo sentado con sus tejanos rotos, descalzo, con una camiseta sucia. Vive en esa casa enorme, con 2 coches nuevos en el garaje. Está detrás de una gran cerca. Tiene un sistema de seguridad carísimo. Y vive con esa chica tan guapa que es 25 años menor que él...
-No sabe escribir, Nelson. No tiene vocabulario, no tiene estilo. Nada.
-Sólo vomitar y follar y putear, Harold, eso es todo...
-Y odia a las mujeres, Nelson.
-Pega a sus mujeres, Harold.
Harold se rió.
-¿Dios mío! ¿No has leído nunca ese poema en el que se lamenta de que las mujeres nazcan con intestinos?
-Harold, es un tipo condenadamente barriobajero. ¿Cómo logra vender?
-Tiene lectores barriobajeros.
-Sí, escribe sobre apuestas, borracheras..., una y otra vez.
Se quedaron pensando sobre eso un momento.
Entonces Harold suspiró.
-Y es famoso en toda Europa, y ahora está llegando a Sudamérica.
-Un cáncer de imbecilidad, Harold.
-Pero aquí no es tan famoso, Nelson. En los Estados Unidos le tenemos calado.
-Nuestros críticos saben quién es auténtico.
Nelson se levantó y volvió a llenar las tazas, luego se sentó.
-Y hay otra cosa, ¡algo desagradable! ¡Bastante!
-¿El qué, Nelson?
-Se hizo un chequeo general. E1 primero de su vida. Tiene 65 años.
-¿Y qué?
-Limpio y transparente. Tiene los resultados guardados debajo de una botella de vodka. Los he visto. Se ha bebido suficiente matarratas como para destruir a un ejército. La única vez que no bebió nada fue cuando estuvo en chirona por borracho. Lo único que no dio normal en el chequeo fueron los triglicéridos, tiene 264 menos de los que hay que tener.
-¡Al menos le pasa algo!
-De todos modos, no es justo. Ha enterrado a casi todos sus amigos borrachos y a alguna de sus amigas borrachas.
-Ha tenido suerte no sólo con la escritura, Nelson.
-Es como un perro que hubiera logrado cruzar sin mirar una autopista congestionada sin ser atropellado.
-¿Y le preguntaste cómo es eso?
-Sí. Se rió de mí. Dijo que los dioses están de su parte. Dijo que es su karma.
-¿Karma? ¡Si ni siquiera sabe lo que significa esa palabra!
-Fanfarronea, Harold. Fui a una lectura de sus poemas y cuando uno de los estudiantes le preguntó qué pensaba que era el existencialismo, le contestó que «pedos de Sartre».
-¿Cuándo van a ponerle en evidencia?
-¡No veo el momento!
Sorbieron sus cafés express.
Entonces la cabeza de Nelson empezó a saltar y a hacer reverencias otra vez.
-¡Follawski! ¡Es tan feo! ¿Cómo puede una mujer besarlo sin vomitar?
-¿Tú crees que realmente ha conocido a todas esas mujeres sobre las que escribe, Nelson?
-Bueno, yo he conocido a algunas. Y tienen bastante buen aspecto. No lo entiendo.
-Le tienen lástima. Es como un perro con sarna.
-Que cruza una autopista congestionada sin mirar.
-¿Por qué seguirá teniendo suerte?
-Mierda, yo qué sé. Cada vez que sale se mete en un lío. Lo último que he oído es sobre un editor que lo llevó a él y a su novia al Polo Lounge. Se levantó de la mesa para ir al lavabo de caballeros y se perdió. Se dedicó a dar vueltas diciéndole a la gente que eran todos unos impostores. Cuando el maître se acercó para ver qué era aquel escándalo, él le amenazó con una navaja. Ahora no le está permitida la entrada al Polo Lounge.
-¿No te enteraste de cuando lo invitaron a la casa de ese profesor y se meó en un tiesto con flores y prendió fuego al gallinero?
-No tiene ni un puto gramo de clase.
-Nada en absoluto.
Otra vez se sumieron en un silencio momentáneo.
Entonces Harold suspiró.
-No sabe escribir, Nelson.
-Y no tiene educación literaria, Harold.
-Es un maleducado y un mal leído, Nelson.
-Un pichaboba. Un completo pichaboba. Le odio.
-¿Por qué lo leen? ¿Por qué compran sus libros?
-Es por el estilo simple que tiene. Esa falta de profundidad les da confianza.
-¡Aquí nosotros escribiendo algunos de los versos más grandiosos del siglo XX y ese pichaboba de Follawski llevándose los aplausos!
-Tiene un espíritu despreciable.
-Es un impostor.
-¿Cómo puede una mujer besar esa cara tan fea?
-¡Tiene los dientes amarillos!
Entonces sonó el teléfono.
-Disculpa, Harold...
Nelson contestó el teléfono.
-Dígame... Ah, mamá... ¿Qué? Bueno, no lo sé. No, no creo que sea una buena idea. No, no lo creo. Bien, mamá, vamos a dejar este asunto... Ya sé que tenías la mejor intención. Vale. Oye, mamá, ahora estoy en una reunión. Estamos trabajando en la organización de una lectura de poesía en el Hollywood Bowl. Te llamaré pronto, mamá. Un beso...
Nelson colgó de un golpe.
-¡ESA PUTA!
-¿Qué pasa, Nelson?
-¡Está tratando de encontrarme un TRABAJO! ¡ESO ES LA MUERTE!
-¡Santo cielo! Pero ¿es que no comprende?
-Me temo que no, Harold.
-¿Follawski ha tenido madre alguna vez?
-¿Estás bromeando? ¿Que una cosa así venga de otro cuerpo? ¿Un cuerpo humano? Imposible.
Entonces Nelson se levantó y comenzó a deambular por la habitación. Su cabeza se sacudía más que nunca.
-¡DIOS MÍO, ME CANSA TANTO ESPERAR! ¡ES QUE NADIE PERCIBE EL GENIO!
-Bueno, Nelson, mi madre, no. Hasta la noche en que murió, no. Pero, al menos, sí tuvo inteligencia suficiente para ahorrar e invertir su dinero.
Nelson volvió a sentarse. Se cogió la cabeza con las manos.
-Jesús, Jesús...
Harold sonrió.
-Bueno, a nosotros nos recordarán 100 años después de que él haya muerto...
Nelson retiró las manos, miró hacia arriba. La cabeza rompió todos los récords de inclinaciones para arriba y para abajo.
-PERO ¿NO TE DAS CUENTA? ¡AHORA LAS COSAS SON DISTINTAS! ¡ES POSIBLE QUE PARA ENTONCES EL MUNDO HAYA VOLADO EN PEDAZOS! ¡NO SEREMOS APRECIADOS NUNCA!
-Sí -dijo Harold-, sí, eso es cierto. ¡Ah, qué maldición!
En algún lugar de una ciudad sureña Follawski estaba sentado a su máquina de escribir, borracho, escribiendo sobre dos escritores que había conocido. No era un gran relato, pero era necesario. Escribía un cuento al mes para una revista de sexo que publicaba religiosamente todo cuanto él les enviaba. Sin importar lo malo que fuese. Posiblemente, debido a su fama internacional.
A Follawski le gustaba que sus páginas aparecieran entre fotografías de coños despatarrados. Se imaginaba a alguna de las modelos de las fotos hojeando la revista y topándose con uno de sus relatos.
-¿Qué mierda es esto? -dirían.
Chicas, contestaría él si pudiese, esto es la frase simple, sin confusiones, el diálogo realista. Ésta es la forma en que debe hacerse. Y sólo podréis besar mi fea cara con los dientes amarillos en vuestros sueños. Yo ya estoy comprometido.
Follawski sacó la última página de la máquina, la unió con un clip a las otras y luego buscó un sobre de papel manila. Ésa era la parte más pesada del trabajo de ser escritor: meter lo escrito en el sobre, poner la dirección, pegar el sello y enviarlo, después, por correo.
Y normalmente le llevaba un par de copas de vino rematar una de las formas más bonitas que se han inventado para pasar la noche.
Se sirvió la primera.

Faulkner y su carta de cese



William Faulkner cita

Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
William Faulkner


William Faulkner trabajó en diversos oficios manuales hasta que llegó a la oficina postal de la Universidad de Mississipi. Estuvo en ella durante 3 años, y conociendo su comportamiento mientras le duró el trabajo sorprende que fueran tantos.
Al parecer fueron numerosas las ocasiones en que llegaba tarde, le pillaban leyendo o escribiendo, o abría la oficina solo una hora, o leía las revistas antes de entregarlas... Hasta que dijo basta.

En 1924, con 27 años, decidió renunciar al puesto en Correos, para el que evidentemente no servía, como tampoco lo hizo Bukowski, que también renunció a su puesto:  "En la oficina de correos contrataban a cualquier tirado", dicho por él mismo en su obra Cartero.

¿Qué tendrá Correos que atrae a los escritores? Quizás el horario de mañana que te permite las tardes libres...quizás el recibir día a día a decenas de personajes que desfilan delante de tí alimentando a tu imaginación...

Faulkner quiso renunciar con estilo, y para ello escribió la siguiente carta:


Octubre, 1924
Mientras viva en el sistema capitalista sé que mi vida estará influenciada por las demandas de la gente adinerada. Pero maldito sea si me pongo a las órdenes y la disposición del primer hideputa itinerante con dos centavos para invertir en una estampilla postal.
Esta, señor, es mi renuncia
(Rúbrica)

October, 1924
As long as I live under the capitalistic system, I expect to have my life influenced by the demands of moneyed people. But I will be damned if I propose to be at the beck and call of every itinerant scoundrel who has two cents to invest in a postage stamp.
This, sir, is my resignation.
(Signed)


Faulkner, como siempre, a lo grande.

No renunció nunca a escribir, aún sabiendo que no siempre sus escritos le proporcionarían ingresos (hasta que vendió Santuario), por lo que escribió y escribió, y bebió también. Bebió mucho. Trabajó para Hollywood como guionista, escribió El ruido y la furiaLuz de agosto y relatos y poemas y fue granjero hasta conseguir el Nobel en 1949. Cuando se registró en el hotel donde se alojaba antes de recibir el premio, lo hizo indicando de profesión "agricultor". Humilde, como los grandes.



Un hombre puede escribir en cualquier momento si se empeña tenazmente en hacerlo.
Samuel Johnson 



El Caparazón de la Tortuga, por Lola Mariné








El Caparazón de la Tortuga de Lola Mariné resultó finalista en el 2ª Concurso Indie de Amazon. Era uno de mis varios libros pendientes, pero ya lo he podido sacar de la lista. Aquí va mi opinión:

Sinopsis:

 Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años después reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos. 
Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas.
Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece.


El Caparazón de la tortuga es una novela en la que prima el duelo entre dos protagonistas masculinos, un adolescente y un hombre maduro, ambos escritores (uno en ciernes, otro consagrado), por lo que ya desde el principio vemos claro que el germen de la historia va a ir centrado en el mundo de la escritura, ese mundo que muchos idealizan, que otros no entienden. Los que escribimos vamos a vernos reflejados en esos dos protagonistas, tanto en el joven que empieza vacilante y tiene los típicos sueños de grandeza, como en el hombre maduro que ya ha alcanzado cierta cota de fama y el mundo ya ha dejado de ser importante para él.

Sus nicks en internet son Mephisto y Maquiavelo, Mephisto el escritor joven, y Maquiavelo el escritor consagrado de vuelta de todo con una historia por descubrir, una suerte de J.D.Salinger. El autor de El guardían entre el centeno puso en boca de su protagonista  Holden Caufield estas palabras: "Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente". Esto os dará una idea del tipo de persona que es Maquiavelo, encuadrada en el escritor que prefiere vivir ajeno al mundo.

Hay aspectos que la autora describe que sólo un escritor y amante de la lectura entiende de verdad: Las tardes solía pasarlas en la biblioteca devorando la fantástica colección de libros de su anfitrión y comentando con él sus lecturas.... / ...No podía concentrarse en otra cosa que no fuera el relato que estaba escribiendo, vivía inmerso en el mundo de ficción que había creado...,  pero de todos modos cualquier lector entra en el tema fácilmente.

La trama se va entretejiendo llevándonos al enfrentamiento entre esas dos almas atormentadas que son Mephisto y Maquiavelo. Es una relación entre escritores, por cuanto esas relaciones ya de por si suelen ser complicadas -dos egos son muchos egos-, por lo que la autora va efectuando giros de trama que van construyendo ese vínculo amor-odio y un futuro que va inquietando al lector.

Hay aspectos que noto un poco fríos en esos dos personajes que han provocado que empatice poco, pues puede tenerse empatía hasta con un asesino en serie (no es el rol del personaje sino el modo de crearlo lo que te hace entrar en su terreno), pero quizás ha sido debido a la atmósfera poco cálida que refleja ese caparazón que ha retratado Lola que, después de todo, alberga como lo hacen los caparazones de las tortugas, a un reptil; y quizás, esa sangre fría de los reptiles es la misma de estos dos protagonistas obsesionados con un único fin. Quizás he echado en falta además de esa empatía necesaria algo de sentido del  humor para aligerar algunos momentos, pero lo cierto es que la lectura te llevará a inquietarte, a preguntarte qué sigue ahora, qué sucederá, y aunque la acción no es el fuerte de esta novela, los hechos paralelos van dando dinamismo a la historia, cargada de simbolismos psicológicos que irás descubriendo a medida que avanza la trama.

Una historia de suspense bien tejida, de prosa cuidada habitual en la autora y sólida en su ejecución. Ha sido una buena lectura que recomiendo.

Como esta historia me ha recordado la mala relación que tenía uno de mis poetas preferidos, Charles Bukowski, con otros escritores, incluyo aquí su poema El odio a Hemigway para que disfrutéis con ese Bukowski en plena lucha con el autor de Por quién doblan las campanas. Puro Bukowsi. Puro genio. Puro dardo.


EL ODIO A HEMINGWAY
por Charles Bukowski


hice una mala reseña
del último libro de Hemingway
Islas en el golfo
mientras que la mayoría de las críticas
fueron buenas.
pero el odio a Hemingway
por parte del escritor sin éxito,
sobre todo de la escritora,
me resulta incomprensible.

esta escritora sin éxito estaba hecha una furia.
había intentado explicarle por qué, creía yo,
Hemingway escribía tal
como escribía.

eso de "la vida a través de la muerte", me dijo,
no es en absoluto algo exclusivo de
Hemingway. ¿y de qué va, si no,
toda la cultura occidental? es la misma historia
una y otra
vez.¡no hay
nada nuevo!

eso es verdad, pensé, pero...
¿cazar leones sólo era, en el fondo, pegarse un tiro
él mismo?, me preguntó.¿no es eso? ¿no es
eso? no cuando los leones estaban desarmados y
él los atacaba con un rifle y
ni siquiera tenía que
acercarse.¡hay que ver! pobrecillo
Hemingway.

es verdad, pensé, los leones no llevan
rifle.

la tradición española. veo a Goya porque me llega
como algo real y completo, me dijo. no veo a
Hemingway más que como una vieja película de
Hollywood
interpretada por...¿cómo se llama? ese Cooper que era amigo
suyo, el tipo de Solo ante el peligro.¡vaya!

ni siquiera soporta a sus amigos,
pensé.

uno aprende acerca de la muerte muriéndose
no observándola,
me dijo.

eso es verdad, pensé, pero entonces,¿cómo escribes al respecto?

dices que Shakespeare te aburre, me dijo.
el caso es que
él sabía mucho más que Hemingway.
Hemingway no pasó de ser un vulgar
periodista.

le enseñó a escribir Gertrude Stein, pensé.

te contaba lo que veía, me dijo, pero no sabía
lo que significaba, cómo están vinculadas
las cosas en realidad...nunca
explicaba.
qué raro, pensé, eso es exactamente lo que
me gustaba de
él.

no dices más que las típicas
chorradas, me dijo.

qué pena, pensé,
con las piernas tan largas y hermosas que
tiene. bueno, Goya también estaba bien,
pero no puedes llevarte a la cama
a Goya.

bueno, muy bien, pensé, Hemingway sacó aquellos grandes
peces
del mar y aguantó unas cuantas guerras
y vio morir toros y mató algún otro
león.
escribió algunos grandes cuentos
y nos dio 2 o 3
buenas primeras
novelas;
en su último día
Hemingway saludó con la mano a
unos chicos que iban a la escuela,
ellos le devolvieron el saludo, y no llegó a tocar el zumo de
naranja
que tenía delante de sí;
luego se metió el arma en la boca como una pajita
y tocó el gatillo
y uno de los pocos inmortales de América
se convirtió en sangre y sesos por las paredes y
el techo, y entonces todos sonrieron,
sonrieron y dijeron:
¡ah, vaya maricón! ¡ah, vaya cobarde!
sí, se aprovechó de McAlmond
se aprovechó de todo el mundo
y no trató bien a Fitzgerald
y escribía de pie
y una vez estuvo en un manicomio,
y Gertie Stein, esa maldita
bollera
igual sí
le enseñó a
escribir.

pero ¿quién le convenció de que era hora de morir?

vosotros
sucios
cabrones




Teoría de lo fantástico, de Tzvetan Todorov



fantasia
Tzvetan Todorov, crítico y teórico literario francés nos dice en su

Viejas como el miedo, las ficciones fantásticas son anteriores a las letras...
.. Con Kafka estamos por lo tanto enfrentados a lo fantástico generalizado: el mundo entero del libro y el lector mismo están incluidos en él. Veamos un ejemplo especialmente claro de este nuevo fantástico, que Sartre improvisa para ilustrar su idea: "Me siento, pido un café con crema, el mozo me hace repetir tres veces el pedido y lo repite él mismo para evitar todo riesgo de error. Se va, transmite mi pedido a un segundo mozo, que lo anota en una libreta y lo transmite a un tercero. Al fin vuelve un cuarto y dice: "Aquí está", mientras deja un tintero sobre la mesa. "Pero yo había pedido un café con crema", digo yo. "Y bien, aquí está", dice él yéndose. Si el lector puede pensar, al leer cuentos de este tipo, que se trata de una broma de los mozos o de alguna psicosis colectiva (lo que Maupassant quería hacernos creer en El horla, por ejemplo,), hemos perdido la partida. Pero si hemos sabido darle la impresión de un mundo donde estas manifestaciones absurda figuran como conductas normales, entonces se encontrará sumergido de un solo golpe en el seno de lo fantástico...".

Es decir, según Todorov, si en el texto que leemos pueden existir las dos posibilidades (que está sucediendo en realidad o que es fruto de la ficción) estamos ante un texto fantástico. 
Coexisten dos formas de interpretar el texto. Es como si estuviéramos ante una teoría de mundos paralelos: existen y no existen a la vez.

Lo fantástico es lo que nos lleva (al lector y al personaje) a "vacilar", a dudar de aquello que ha sucedido porque contradice las leyes naturales, el orden establecido y normal.

Pero Todorov no se queda ahí: propone tres conceptos: lo fantástico, lo maravilloso y lo insólito.

Por ejemplo:
Camino del trabajo he visto un dinosaurio volando.

Posibilidad 1: ¿Es cierto? ¿Está sucediendo de verdad o estoy soñando? ("Lo fantástico")
Posibilidad 2: Esto ha de tener una explicación racional. Estoy soñando o es algún tipo de proyección, un Blue Beam o algo similar...

Nos quedamos con la número 1: Sí, es un dinosaurio, lo está viendo todo el barrio. 
Es "lo insólito o extraño"
Alguien nos dice que hay unas nuevas leyes de la naturaleza que explican este fenómeno.
Entonces pasamos al terreno de "lo maravilloso".

Hemos visto entonces estos tres elementos de "lo fantástico", que siempre, no lo olvidemos,
parte de la vacilación de lector o de personaje ante lo que está viendo.