Charles Bukowski, un genio de la multitud

Fotografía de Charles Bukowski posando en un cementerio
Charles Bukowski (1920-1994) nacido en Aldernach, Alemania, vivió en Estados Unidos desde los dos años. Dejó la oficina de correos donde trabajaba al publicar su primera novela a los 50 años, Cartero (1970). Sus poemas (se vanagloriaba de haber escrito el primero a los 35 años) son descarnados, realistas, autobiográficos, provocadores, sinceros, y lo sitúan en la línea de un poeta maldito, ácido como ninguno, hasta arriba de alcohol y sordidez.

Es quizás el último escritor maldito, el último de una especie que ya no existe, que vivió para contarnos el mundo tirando dardos certeros sobre todo lo que se le ponía delante.

Dice Bukowski: Me gustan los hombres desesperados, hombres con los dientes rotos y los destinos rotos. También me gustan las mujeres viles, las perras borrachas, con las medias caídas y arrugadas y las caras pringosas de maquillaje barato. Me gustan más los pervertidos que los santos. Me encuentro bien entre marginados porque soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales, religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la sociedad.

Escribía sobre perdedores, sobre borrachos, sobre putas, sobre sexo descarnado, sobre el vino, sobre los escritores que odiaba. Jugaba y perdía su dinero, y escribía, escribía sin descanso. Por eso, tras ejercer diversos oficios, a los 50 años decidió dedicarse sólo a escribir, de lo contrario se iba a volver loco, por lo que nos dejó una obra de más de 1000 poemas.

Bukowski usa un lenguaje coloquial y una sinceridad descarnada que, a pesar de sus provocaciones con insultos y aspectos sórdidos, atrapa al lector porque hace que nos demos de bruces contra la pura realidad, y esa realidad solo puede ser mostrada así, diciendo tacos, huyendo de rimas y de métricas y de puntuaciones varias. Bukowski no respeta nada, es más, creo que a veces no se respeta a sí mismo, pero a la vez se ensalza con sus brutales versos que te cogen, te sacuden y te dicen: Mira, aqui estoy, soy Bukowski, escucha lo que te digo, imbécil.
Quizás ahí radica la esencia de la verdadera poesía: te remueve por dentro.

Te invito a leer dos de sus poemas, El genio de la multitud y Así que quieres ser escritor. Después puedes ver un vídeo de su paso por el programa Apostrophes, digno de estar al lado del programa que hizo famoso también a Fernando Arrabal.


El genio de la multitud
por Charles Bukowski

Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier
jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.

Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.

Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.

Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con
el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.

Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.

Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.

Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta

Su mejor
ARTE.

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Así que quieres ser escritor, ¿eh?
por Charles Bukowski
si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.
si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.
no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.
cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.
no hay otra manera.
ni la hubo nunca.
Traducción de Eduardo Iriarte

Un vídeo de un borracho Charles Bukowski en el programa Apostrophes:

12 comentarios:

  1. El video al no estar traducido no puedo opinar sobre él. Por los comentarios, fué un anarquista en su vida, un hombre de mundo que no conocia, y sus poemas son muy crudos, pero reales. Besos.

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  2. Montse, el vídeo lo puedes ir pasando poco a poco y verás que está borracho y que se levanta para irse.
    Gracias por tus siempre puntuales visitas. ¡Besos!

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  3. Cito un frase suya:
    "Alguna gente no enloquece nunca. Qué vida verdaderamente horrible deben tener."
    Digamos que su desordenada vida y maltrecha cordura provocaban sus canallescos versos.
    Todos los genios tienen su dosis de locura, eso los convierte en genios. Quizás debo estar volviéndome loco anhelando locura.

    Un beso Marta y gracias por tus crónicas.

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  4. "Me encuentro bien entre marginados porque soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales, religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la sociedad".
    Charles Bukowski ejerce en mí y tal vez en muchos, una suerte de dualidad que me atrae y me repele. Lo que subsiste es su irreverencia, y lo aplaudo.

    Abrazos querida Martikka.
    Ro

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  5. Una generación que encontró su rebeldía en su autodestrucción, no comulgo con él pero es innegable su libertad, aunque sea para morir.
    Por cierto, muy chulo el cambio de fachada del blog. Enhorabuena!

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  6. Josep, quizás está bien el anhelar locura para poder crear como un genio, pero también es un peligro...De todos modos, siempre hay que tener un pelín de locura. Es sano.

    Ro, esa dualidad repelente, como dices, es parte de su atractivo, y aún cuando muchos denostan a Bukowski, otros muchos lo veneran. Es fácil despreciar al borracho, pero dificil al poeta.

    Guillem, supongo que ser rebelde de ese modo tan radical no ha de ser fácil, y visto ahora desde nuestra persectiva quizás no es muy entendible, pero sigue siendo fascinante. Me alegro de que te guste la plantilla del blog. La otra me causaba problemas y con ésta de cuatro columnas tengo más espacio, que siempre va bien. Saludos.

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  7. Bueno, Marta... Siempre he dicho que en este mundo nunca acabamos de aprender y de conocer. No había escuchado hablar de este escritor... Poeta? A decir verdad tiene una visión muy cruel del ser humano, un sentir, un pesar que vuela paralelo a la locura...!!

    Besos

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  8. No hay nada de locura en Bukowski, sino un análisis profundo de lo que le rodea, una sociedad hipócrita, hostil y ambiciosa, que menosprecia a los que considera fracasados y que adora al mercado por encima de los valores humanos. En Bukowski hay humanidad (me encuentro bien entre marginados...), y realismo (se considera a sí mismo un marginado, porque él mismo desea serlo en una sociedad que odia).
    Estoy plenamente de acuerdo con él, y pienso de la misma forma. Un saludo.

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  9. Que grande y como me he reído con él.
    Brutal, aunque no lo tuvo fácil para llegar a ser un escritor conocido y seguidos por muchos.

    Saludos

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  10. Gracias por esta entrada. Por resucitar al viejo Hank.
    Lo leí hace cinco mil años, por lo menos... Y me resucitó a mí, cada lectura suya...
    Un hombre que bebía para vivir. Para ser. Un hombre que nunca necesitó mapa para encontrar la senda del perdedor una y otra vez, y otras más. Que nunca dijo, que nunca tradujo, que nunca escribió lo que no hizo, lo que no fue. No inventó para vender: Vivió para inventarse.
    Lo suyo no será literatura clásica... o aceptada. Pero es mucho más de lo que yo, jamás de los jamases, podré escribir, así me reencarne en él, en sus ellas, en sus capítulos.

    Porque también, gracias a Bukowski, descubrí a J. Fante, Louis F. Celine, Henry Miller y A. Nin, entre otros, otras.

    Felicidades por este punto de encuentro, Marta.

    Un abrazo.

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  11. Vicsabelle, me alegro de que gracias a este post hayas conocido a Bukowski, pues es uno de los grandes que todos deberíamos leer alguna vez.

    Carlos, Bukowski podría ser ejemplo de una gran humanidad descarnada, de ahí su fácil línea hacia la locura.

    Bolzano, Charles B. quizás no lo tuvo fácil y empezó tarde, pero su lugar en la historia de la literatura está ahí y bien ganado.

    Mario, yo lo leí muy pronto, creo que sobre los 16 o así, una época en que también leí a Henry Miller y me fascinaba (más que Bukowski, eso sí). ¡Coincidimos en coincidencias!

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  12. Hola Marta!
    No conocia a este escritor. Los grandes genios rozan la locura, creo que por eso precisamente son diferente.

    Besos,
    Tessa

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