Karen, Sebastián E. Luna


Karen


Sinopsis:
Un remoto valle del País Vasco es el escenario de una agresión brutal.
Leticia llega al pueblo como la nueva psicóloga y sin darse cuenta se ve inmersa en una serie de sucesos extraños con pacientes nada comunes. Su compromiso por ayudar la llevará a una espiral en la que nada parece tener sentido. Las sombras se ciernen sobre la protagonista, cada sesión con Karen parece desatar un apocalipsis, y el único camino posible es conocer la verdad.
Una trama que hará que te preguntes dónde está el límite de la cordura.

¿Qué ocurre en Beelzegoyan?, ¿qué ocultan sus habitantes?

Suicidios, cultos satánicos, una historia en el corazón de África y un pub: El Infierno, que hará que sospeches de todos, hasta de ti mismo.

«Me llamo Karen, y esta es mi historia...»

***

Con Karen nos hallamos ante un thriller psicológico que desde el prólogo introductorio te absorbe, te extraña, te atemoriza y después ya no puedes dejar de leer. Es un laberinto que te llevará a conocer el pueblo de Beelzegoyan, situado en el País Vasco, de calles frías y adoquines solitarios, de nubes henchidas y amenazantes y un campanario que marca el paso de ese tiempo extraño donde ha ido a parar nuestra protagonista, Leticia, una psicóloga que afronta ser la recién llegada, la forastera, en un pueblo con raíces clavadas como garras en el subsuelo.

Narrada en presente, la sensación de inmediatez y la agilidad en la lectura hace que se avance muy rápido en cada punto de giro de la trama que va enredándose como un ovillo ante la protagonista, que empieza a notar extraños comportamientos en sus pacientes, a sufrir inquietantes sucesos y a temer por las sombras que se van cerniendo sobre ella, a temer esas luces que se apagan, esas visiones, esos pasos que se acercan, hasta la entrada en escena de Karen,  un personaje singular rodeado de oscuridad y misterio que te envolverá en lo que desprende, lástima y horror, como lo desprende todo aquello que es desgraciado y malvado a la vez, como un caos necesario para el orden. Pero... no hay orden en Beelzegoyan, ni en el pub Infierno donde reina Ainhoa con Black Metal de fondo, un personaje secundario que adquiere un importante rol. Ainhoa es inquietante, extraña, sensual, y hará tambalearse a Leticia. Tampoco hay orden ni paz en el corazón del padre Anchieta, que acude a su consulta con su sotana negra y sus deportivas Mizuno Wave Raider, aquejado un extraño insomnio.

Esta novela es un juego de espejos, donde nada es lo que parece, donde lo que parece no es; donde hallarás pistas y las desecharás; donde dudarás como lo hace Leticia, presa de las alucinaciones y del miedo; y aún peor, de la incertidumbre sobre la propia cordura. Cuando leas, si lo haces de noche, vuelve sobre tus pasos para detenerte en el círculo de luz. Sólo ahí estarás a salvo. Si la lees en la cama, léela con la linterna encendida. Recuerda que en las sombras vive lo oscuro.

Así que si quieres vivir una historia de miedo, actual, bien narrada, que te lleva de un momento sensual a uno de horror; con momentos de tensión, incertidumbre y pánico en medio de algo que no es de este mundo pero a la vez está enquistado en los cimientos de Beelzegoyan, con un final in crescendo que te sorprenderá, no dudes y abre la primera página: Karen te espera. ¿Oyes ya las campanas de Beelzegoyan?

Addenda: Soñé con Karen al cerrar el libro...


Karen está disponible en Amazon en versión Kindle y papel:




Llevamos el diablo en el cuerpo. Todos nosotros.
Joe Hill

Comentarios

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  2. No puedo estar más de acuerdo con esta reseña. He leído el libro y sé de lo que hablas. Ese final in crescendo me tuvo sin poder soltar el libro hasta que terminé con él. Muy recomendable.
    Yo también soñé con Karen ...

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    1. Un sueño bien inquietante, seguro... ¡Gracias por el comentario!

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  3. Una de las cosas que más me alegra cuando concluyo una novela, es comprobar que he sido capaz de transmitir las emociones que pensé para cada escena. Ha sido un honor que participases como lectora cero. Sabes que te considero una gran maestra del género y tu opinión, como la gran reseña de la que pienso presumir en redes, significan mucho para mí. Gracias, compañera.

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    1. Gracias a tí, Sebastián, por las buenas horas (nerviosas, intranquilas, inquietas) leyéndote :)

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